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lunes, 31 de marzo de 2014

El País Paralelo: Congreso aprueba ley conocida como de “bautismo público”*


         El día de ayer, con el voto favorable de apenas el 55% de parlamentarios, la Asamblea Nacional aprobó el decreto 15-2014, Ley nacional para nombrar espacios públicos, que ya es popularmente conocida como la “ley del bautismo público”.

         La “ley del bautismo público” regula todo lo relativo a los nombres que se suele poner a lugares y edificios públicos. Aunque complicada en muchos aspectos, debido a lo difícil que resulta definir qué o quién es relevante y digno de reconocimiento, la ley sí es muy precisa al momento de tipificar delitos, mediante la incorporación de dos artículos al Código penal vigente: el primero de ellos destinado a penalizar ponerle nombre de un funcionario en ejercicio a un espacio público, cuando esto lo realiza una persona o entidad distinta al “homenajeado”. Y el otro, cuando esto lo realiza el funcionario mismo.

         Como parte de dicha ley también se incluyó la reforma del artículo 407 I del Código penal, de tal suerte que una vez la ley cobre vigencia será prohibido hacer propaganda de obras públicas con fines electorales, de manera permanente.

         La aprobación de la ley fue celebrada por un nutrido grupo de ciudadanos que desde temprana hora se dieron cita en el edificio del Congreso. Y es que, como es conocido por todos, esta ley es el resultado de la iniciativa ciudadana firmada por más de 25 mil personas que solicitaron la aprobación de dicha norma legal.

         A propósito de ello uno de los manifestantes expresó: “Estamos muy satisfechos. Triplemente contentos: primero porque esto es una demostración de lo que podemos hacer cuando nos unimos en contra de la corrupción. Segundo, ya no veremos circulando carros que digan ‘Administración Tito Arias’, o ‘Administración Tito Arias Jr.’. Y por último: los politiquillos verán limitadas las posibilidades de usar recursos públicos para sus campañas.”


(*) El País Paralelo es un paraíso ficticiamente real, en donde de vez en cuando suceden eventos –eventuales, no planificados– positivos y también extremadamente negativos.

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