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miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Especialidad?: Retardo. Día 1 del juicio por genocidio




        Si algo puso de manifiesto el día 1 del juicio por genocidio a los generales José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez es la pobreza ética de sus abogados defensores, entre otras muchas cosas. Pareciera que en el foro guatemalteco hay una nueva especialidad: la de retrasar de manera continua los procesos judiciales.

        En una “maniobra estratégica” —como la calificara posteriormente uno de los defensores de Ríos Montt—, el acusado, por intermedio de su “defensor emergente”, quiso cambiar a dos miembros del tribunal en el cual se le está juzgando. Afortunadamente para la justicia, la “maniobra estratégica” no pasó de ser una escaramuza chapucera. El tribunal rechazó las pretensiones del general y su defensa.

         Ahora parece ser que la “estrategia” del general y sus defensores es poner al acusado en situación de indefensión. Sería saludable, sin embargo, que se den cuenta de que aparentemente a los jueces del tribunal no los pueden asustar a sombrerazos y no se dejarán intimidar por gritos, por lo que deberían ponerse a trabajar en serio en la defensa de su defendido. El general ya no es jefe de Estado, ya no puede nombrar jueces como lo hizo con los Tribunales de Fuero Especial, puede escoger a sus defensores, pero no a sus juzgadores.

         Si por cualquier circunstancia el juicio a los militares concluyera hoy, ya la justicia guatemalteca ganó algo importante: no se puede pretender retardar de manera continuada la aplicación de la justicia y salir impune. A pesar de que en los medios de comunicación el abogado emergente no ha dejado de gritar que se le produjo agravio, en cualquier tribunal solo pueden decirle: La Ley del Organismo Judicial dice: “Artículo 201—.  Prohibiciones. Es prohibido a los abogados: a) Actuar en los juicios en que el juez tuviere que excusarse o pudiera ser recusado a causa de la intervención del profesional.”

        Un punto relevante a destacar en este primer día del juicio es la declaración del presidente del país en el sentido de que para él no hubo genocidio en Guatemala. Aunque ahora no dijo si sus declaraciones las hizo en calidad de presidente o de ciudadano, sí repitió las mismas “acusaciones” que la dictadura militar hacía durante el conflicto armado: todo es una campaña internacional y dijo que afirmar que en Guatemala hubo genocidio es un “insulto al país”. Con ello el presidente está claramente lanzando un mensaje a los miembros del tribunal: si ustedes condenan a los militares procesados estarán ofendiendo al país. A mí no me ofende que se diga que en Guatemala hubo genocidio, me ofenden las más de 600 masacres que cometió el ejército de ocupación del cual fue y es parte el “general retirado” Otto Pérez Molina.
Es momento de que el señor Pérez Molina, como ciudadano o como presidente, deje de presionar a los jueces.

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